Guille:

¡Hola a todos! Arrancamos un nuevo episodio de Actualidad Sostenible, el podcast de DoGood, y lo hacemos muy bien acompañados. ¿Verdad, Gaby?

 

Gaby:

¡Así es! Si nos siguen desde el principio sabrán que a los mandos de esta nave estamos Guillermo Cernuda y una servidora, Gaby Caputo. ¿Pero qué puede ser mejor que hablar sobre un tema directamente con un especialista en la materia?

 

Guille:

Hoy nos acompaña Alejandro de Frías. Alejandro es Ingeniero Medioambiental y trabaja como Consultor Senior de Sostenibilidad y Cambio Climático en Deloitte y el core de su trabajo es el asesoramiento técnico y estratégico a compañías a través de proyectos de sostenibilidad, enfocados principalmente en economía circular, cambio climático y evaluación de impactos.

 

Gaby:

Su día a día es, como él mismo dice, “85% huella de carbono”. Alejandro, cuéntanos ¿cómo estás? Muchísimas gracias por compartir con nuestra audiencia ese tesoro que es tu conocimiento sobre sostenibilidad y cambio climático.

 

Alejandro:

Hola, buenas tardes a todos. Es un placer poder estar aquí hoy con vosotros y gracias por esta oportunidad de compartir lo que he aprendido todos estos años en el sector de la sostenibilidad, y en particular en el sector del cambio climático.

 

Como bien has dicho, el 85% de mi día es huella de carbono, aunque no está siempre ligado a esta ya que también hacemos proyectos de economía circular y tocamos temas de emisiones, que también es importante mencionar.

 

Guille:

Pues tenemos tantas preguntas que hacerte y hay tanto por conocer en torno a este tema que no nos enrollamos más. ¡Comenzamos!

 

Aunque todos tenemos una ligera idea de qué es la huella de carbono, si te parece Alejandro podemos comenzar por los básicos. En pocas palabras, ¿qué es la huella de carbono y qué herramientas se emplean para su cálculo?

 

Alejandro:

Así a grandes rasgos la huella de carbono viene a ser una herramienta que nos permite tener una visión global de cuántas emisiones estamos generando nosotros para desarrollar nuestra actividad industrial. A través de este cálculo, vamos a ser capaces de inventariar todas las emisiones que tenemos a lo largo de nuestra cadena de valor, y vamos a tener una imagen global de cuál es el impacto en términos de contaminación atmosférica y en términos de emisiones de CO2 que genera nuestra actividad.

 

Gaby:

Alejandro, por si hay algún despistado en la sala, cuéntanos: ¿cómo está vinculada la huella de carbono con el cambio climático?

 

Alejandro:

Hoy en día el cambio climático es la consecuencia más directa que tiene la actividad industrial en el medio natural. Llevamos desde la era preindustrial emitiendo unas cantidades ingentes de dióxido de carbono que están causando unos efectos devastadores y que hoy en día lo estamos empezando a notar; aunque lo llevamos notando bastantes años, es ahora, en los últimos cinco años, donde los efectos han sido mayores.

 

El cambio climático, traducido en términos más académicos, viene a ser el aumento exagerado de las temperaturas en el planeta por esta acumulación de gases que impide que el calor que entra a través del sol sea capaz de salir, y al final da lugar a lo que se denomina efecto invernadero. Permanece durante más tiempo en la tierra y por lo tanto aumenta la temperatura.

 

Esto es lo que viene a ser el cambio climático, y la huella de carbono aquí tiene una implicación directa, puesto que es la herramienta que tenemos que emplear, o la mejor baza que tenemos, para poder combatir este cambio climático. A través de esta cuantificación de las emisiones para conocer realmente cuánto nosotros como empresa estamos emitiendo, y por tanto qué medidas tenemos que tomar para reducir esta concentración de CO2.

 

Guille:

Nos encontramos en un momento muy particular, con una legislación cada vez más estricta, por qué creemos que el daño que estamos causando al medio ambiente es a veces irreparable. Pero más allá de las buenas intenciones que puedan tener algunos, ¿qué motiva a una empresa u organización a calcular su huella de carbono?

 

Alejandro:

Hemos llegado a unas concentraciones de CO2 en la atmósfera que hoy en día están en torno a las 420 partículas por millón. Hablamos de que se han incrementado más de un cincuenta por ciento con respecto a la era preindustrial donde estaban en torno a 200 partículas por millón.

 

Esto obviamente ha despertado el interés de los altos cargos gubernamentales en proponer medidas, que ya no son tanto medidas recomendadas, sino medidas obligadas, y así fue como se declaró el otro dia en el parlamento europeo la obligación de reducir este 55% de emisiones de CO2 para el año 2030, respecto a los valores preindustriales, y alcanzar la neutralidad climática para 2050.

 

El gran paraguas que recoge toda esta regulación es el Green Deal, el pacto verde europeo, y la ley de cambio climático europea. La cual aquí en España ha sido traspuesta y se ha tomado medidas a través de la ley de cambio climático y transición energética aprobada recientemente. Estas medidas son las que las empresas no solo del tejido empresarial nacional, sino a nivel europeo, tienen que tratar de alcanzar y cumplir estos objetivos a medio y largo plazo.

 

Esto es una motivación directa causada por esta presión regulatoria y normativa. Pero también hay otros drivers de presión a la hora de cuantificar la huella de carbono dentro de la compañía, y viene también dado por la presión social; la presión de un consumidor cada vez más concienciado, un consumidor que cada vez apuesta más por la adquisición de productos con etiquetado ecológico en este caso, con etiquetado de sellos neutros en carbono.

 

Así lo avala la última encuesta que tuvo lugar a través de la organización de las Naciones Unidas, a día de hoy de las más importantes, y que ha abarcado una mayor muestra de personas hasta lo que se tiene registrado. Los resultados fueron que más del 65% estaban dispuestos a comprar un producto sostenible, y en este caso un producto bajo en carbono. Hay una importante presión social, que al final complementa otros drivers importantes como viene a ser la distinción competitiva en el tejido empresarial actual.

 

Cada vez hay más inversores y fondos de inversión dispuestos a invertir en empresas que incluyan este tipo de criterios dentro de su estrategia de sostenibilidad, y esto obviamente está causando un gran interés en las compañías: dar constancia de que están inventariando, haciendo un seguimiento y planteando objetivos de reducción y compensación a medio y largo plazo.

 

Y finalmente, si lo miramos desde un punto de vista más operativo, todo el tema de calcular y monitorizar las emisiones te permite optimizar una serie de procesos dentro de la compañía que al final se traducen en un ahorro de costes también asociados.

 

Son varios los drivers que hacen que una compañía se aventure a realizar este tipo de cálculos que hasta hace poco estaban casi ocultos entre las acciones que se desarrollaban, y que obviamente no es menos importante que ninguna otra. De hecho, es bastante importante.

 

Guille:

A veces escuchamos a algunas empresas decir que son neutrales en carbono. Y creo que todos nos quedamos perplejos porque sabemos que por su actividad realmente contaminan mucho. Alejandro, ¿Qué significa exactamente esto? ¿Y qué diferencia hay entre “Cero emisiones netas” y “carbón neutral”?

 

Alejandro:

Este es un tema bastante relevante hoy en día, y en los últimos años, estamos escuchando mucho hablar de la neutralidad del carbono. Pero ¿qué es esto? Y ¿qué diferencia hay entre esto y el ser emisiones netas? Ser emisiones netas quiere decir que tu seas una empresa capaz de realizar tu actividad sin emitir ningún gas de efecto invernadero, y en este caso, sin emitir CO2, especialmente. Lo cual es algo tedioso y bastante complicado, y requiere de una estrategia bastante bien definida. A día de hoy en el ámbito empresarial suelen ir ligadas al SBTi, que es la comunidad científica, el Science Based Targets, que ha definido una serie de objetivos, a distintos plazos, con distintos horizontes, enfocados sobre todo en no aumentar la temperatura ambiental del planeta en más de 1,5 grados. Son objetivos basados en la ciencia.

Cuando se define una estrategia de cero emisiones netas se tiene que hacer en línea con estos objetivos que marca este grupo de trabajo. Es algo complicado, que lleva bastante tiempo, puesto que tienes que cambiar tu modelo de producción o tratar de adaptarlo a las nuevas tecnologías bajas en carbono, o neutras en carbono, y lleva un proceso bastante laborioso detrás. Pero lo ideal de una estrategia de cambio climático para reducir el mayor impacto posible, es no emitir ninguna emisión de CO2.

 

Pero como es tan complejo y laborioso, las empresas están optando por la neutralidad climática. Esto es, tratar de compensar lo que tú estás emitiendo, con el fin de ser capaz de quitar de la atmósfera la misma cantidad de CO2 que estás generando por producir. Para esto se definen una serie de steps muy bien marcados.

 

Normalmente toda la estrategia de neutralidad climática se rige por varias normativas, varios marcos regulatorios internacionales, el principal de ellos es el GHG protocol. A nivel internacional también encontramos la ISO 14046. Estos son los dos principales estándares que van a marcar la definición de una estrategia de neutralidad climática. También tenemos el PAE 60, que es el gran paraguas que recoge todo, pero hoy en día las compañías suelen regirse por estas normativas regulatorias.

 

Pero ¿en qué consiste la neutralidad climática? O ¿cómo una empresa llega a ser neutra en carbono? Tiene que utilizar una herramienta, la huella de carbono, que es la herramienta que va a necesitar cualquier compañía para poder luego definir una estrategia de neutralidad climática.

 

Gaby:

Dentro de las dificultades en el cálculo de la huella de carbono, y según tu experiencia, ¿cuáles dirías que son las principales palancas y barreras para cuantificar?

 

Alejandro:

A día de hoy el gran problema del cálculo de la huella de carbono es inventariar tus emisiones, ya que no hay una metodología única y exclusiva para realizar esto. Hay varias metodologías que siguen una serie de estándares que más o menos tiene un marco común, pero luego dentro de este cálculo cada empresa puede diseñarlo a su manera. Entonces habrá empresas que a través de una serie de assumptions, no están considerando X datos de actividad, otras que sí, otras que están haciendo unas exclusiones porque pueden justificar y argumentar, y otras que no.

 

No hay una homogeneidad en este sentido, no todas las empresas van a incluir todas sus emisiones en el cálculo. Muchas veces hay emisiones que no se están considerando. Y esto es porque no hay un marco normativo regulatorio o un estándar metodológico que te diga exactamente lo que debes incorporar o lo que no. No es un cálculo objetivo en sí. Pero, es un ejercicio en el que se ha de trabajar, y se han de definir estas líneas de acción comunes para todos.

 

Por ejemplo, llevándolo a un caso bastante común en empresas que calculan sus huellas de carbono: normalmente, como bien sabréis, la huella de carbono se clasifica en tres alcances, el Scope 1, Scope 2 y el Scope 3. Al final, la gran mayoría de las empresas están considerando en su cálculo de emisiones únicamente el Scope 1 y el Scope 2. Es lo más visual, y lo que se ve antes, lo más directo digamos.

 

En el caso del Scope 1, todo el consumo de combustible que tenga tu organización para realizar tu actividad, y en el caso del Scope 2, el consumo de electricidad. Partimos de estos consumibles y calculamos las emisiones, pero es que la huella de carbono no es esto. Estás calculando emisiones, pero es solo un 3% de tus emisiones, por decir algo.

 

El alcance 3 es el gran cajón de sastre donde se recogen las 14 categorías de emisiones que declara GHG protocolo, y que se deben incluir en un estudio completo de carbono. A la hora de definir esta estrategia, tanto de cero emisiones netas como de neutralidad climática, es donde se encuentra el gran impacto de esta compañía y muchas empresas omiten esto, muchas veces por desconocimiento y otras porque les interesa omitirlo.

 

Aquí es donde se debe de actuar y definir esta metodología que realmente te obligue a abarcar todos los scopes cuando tú quieras declarar que eres neutro en carbono o tienes las emisiones cuantificadas en términos de intensidad, por ejemplo, para un producto concreto de tu organización. Es algo en lo que se está trabajando, pero queda todavía bastante trabajo por hacer.

 

Guille:

¿Y existe alguna fecha de referencia para este marco común? O ¿Hay algo que esté en el horizonte?

 

Alejandro:

No hay una fecha definida todavía. El horizonte es más a largo plazo que al medio todavía, pero estamos trabajando en ello. Yo personalmente estoy dentro de un grupo de trabajo que trabaja constantemente en papers para intentar reunirnos con altos cargos de gobiernos y administraciones públicas para trasladar esta necesidad. Poco a poco se van haciendo cosas.

 

Con la ley de cambio climático y transición energética, por ejemplo, ahora para toda la contratación pública con la administración, dentro de los pliegos de contratación se exige que se presenten criterios de elegibilidad basados en huella de carbono, en criterios de ESG, o en criterios de emisiones. Se está haciendo un push bastante importante para esto, que ‘’si quieres que te contratemos para realizar este proyecto, si quieres ganar la licitación, pues vas a deber tener tu huella de carbono calculada’’.

 

Gaby:

Pues esta entrevista está llegando a su fin. Pero como no podía ser de otra manera, llega la pregunta del millón, Alejandro. Aunque imaginamos que cada caso es un mundo y ya nos has adelantado unas cuantas, por resumir ¿cuáles serían las principales medidas que podría tomar una empresa para reducir las emisiones de CO2?

 

Alejandro:

Si tuviera la respuesta a esa pregunta totalmente clara y definida, me iría muy bien hoy en día. Es complicado, y muchas veces el margen de maniobra es fino, pero para ello hacemos este tipo de proyectos, y para ello estudiamos donde se está emitiendo mal dentro de tu cadena de valor, para ello estamos midiendo la intensidad de carbono de tu compañía, para ver realmente donde tenemos margen de maniobra, y a través de qué proyectos o de qué iniciativas podemos actuar. 

 

A nivel de organización se me ocurren muchas iniciativas que hemos planteado y definido dentro de la hoja de ruta de reducción de emisiones y de neutralidad climática enfocado a nivel operativo, por ejemplo; la optimización de procesos que no están optimizados y tienen muchas fugas, tanto a nivel energético como a nivel de consumible que derivan en unas emisiones exageradas. Hasta que no se hace este cálculo no se tiene la visión de ello. Por lo tanto, a nivel operativo, directamente optimizando procesos se podrían reducir este tipo de emisiones.

 

Si nos metemos en términos de consumo energético o de electricidad, todo lo que sean medidas de eficiencia energética dentro de la compañía. Cada vez se está llevando a cabo más sustitución de luminaria por iluminación led, esto tiene un impacto bastante notorio dentro de la reducción de CO2 de una compañía. O todo el tema de automatización, de digitalización. Ahora con todo el tema de big data, del trabajo en la nube, todo esto son medidas que al final te ayudan a optimizar tu actividad y a reducir emisiones y costes también, que no podemos olvidar que las emisiones al final se pueden materializar en incremento o reducciones de coste. Por lo tanto, es algo que tiene que ir si o si ligado.

 

También hay bastantes proyectos e iniciativas enfocados en movilidad. Trabajamos mucho con estrategias de movilidad sostenible dentro de las organizaciones, a la hora, por ejemplo, de los desplazamientos de los operarios. Todo eso es lo que se recoge en la categoría de emisión de commuting, dentro de la compañía, o los business travel, los desplazamientos in itinere… Se puede actuar también aquí y elaborar estrategias bastante interesantes y atractivas de movilidad sostenible para todos los trabajadores de la organización.

 

A nivel logístico, se pueden realizar estudios de rutas para optimizar rutas y evitar que se den vueltas innecesarias a la hora de distribuir los productos. La gestión de almacenes, la gestión de puertos, en el caso de que sea una actividad portuaria. Hay bastante iniciativas que se pueden valorar y estudiar a la hora de plantear estas reducciones de emisiones de CO2.

 

Si lo miramos desde la perspectiva de la economía circular, que es el otro gran pilar al que me dedico en mi día a día, al final se promueve el emplear un residuo para utilizarlo como recurso. Esto supone un ahorro en las emisiones de CO2. Estás dándole una segunda vida a un residuo, lo estás transformando en un recurso. Aquí estás obviamente ahorrando bastante cantidad de CO2.

 

bajándolo un poco a tierra, como medidas dentro de la economía circular, las tres Rs que se hablaban al principio, que ya no son tres, sino siete u ocho. El reutilizar y reciclar. Estas pequeñas cosas obviamente ayudan dentro de la oficina, cómo trabajar con papel reciclado, o papel con alto contenido de material reciclable. Todo lo que sea alargar la vida útil de un producto es reducir emisiones. El aprovechamiento, la valorización, son ahorros de emisiones.

 

Se pueden hacer bastantes cosas después de tener cuantificada dentro de la compañía que cantidad de emisiones estas generando y de donde provienen estas emisiones. Hay bastante margen de mejora, y nosotros intentamos apoyar esto, no solo con proyectos de huella de carbono, sino a través de economía circular a distintas empresas. Trabajamos mucho por promover la circularidad dentro de la compañía, y cuantificar esta circularidad y asociarla directamente a ahorros en emisiones que te permite también definir una estrategia de neutralidad y compensación de emisiones. 

 

Guille:

Bueno, no sé qué pensáis vosotros, pero creo que todos queremos un Alejandro Frías cerca. Sobre todo, porque ahora entendemos mucho mejor las opciones que cualquier empresa tiene sobre la mesa para comprometerse y perseguir la reducción de emisiones.

 

Gaby:

Totalmente, Guille. Ha sido un placer contar contigo Alejandro en este episodio y que nos haya explicado un tema tan importante de una forma sencilla.

 

Guille:

Nos despedimos hasta el próximo episodio. ¡Como siempre, aquí, en Actualidad Sostenible! ¡Hasta pronto!