El desarrollo sostenible requiere de cambios innovadores y, muchas veces, radicales que permitan a nuestra sociedad, economía y planeta sobrevivir y prosperar. La integración de la sostenibilidad en el desarrollo corporativo es una parte fundamental de esta transformación, y el modelo de economía circular podría ofrecer soluciones para este asunto aún pendiente. 

Sin embargo, mientras el modelo de economía circular parece ganar protagonismo, también son muchas las definiciones y suposiciones del mismo que aparecen, dificultando cada vez más establecer una solución o plan de acción transversal y eficiente. 

Así que nos disponemos a analizar qué es lo que el modelo de economía circular conlleva, para poder entender así aquello que quizás tan solo estemos observando de manera superficial y en consecuencia nos crea barreras que impiden una transición efectiva hacia la sostenibilidad y la circularidad de la economía y la sociedad. 

Entendiendo la circularidad

El concepto de la economía circular lleva presente mucho tiempo, por ejemplo, la idea de las tres erres – reutilizar, reducir y reciclar – no es nueva para la mayoría de las personas, así como tampoco lo es para empresas o gobiernos. Pero ¿es esto todo lo que una economía basada en la circularidad implica?

Como escribe Claire Potter en su libro ‘’Welcome to the Circular Economy’’, deberíamos entender el modelo de economía circular como la naturaleza. Es decir, la naturaleza trabaja en bucle, en ciclos que no crean desperdicios ni problemas para sí mismos, ya que eventualmente todo se utiliza en beneficio o soporte de otras especies o procesos naturales. 

En términos más técnicos podemos entender la circularidad como una estrategia de gestión económica y de residuos que ayuda a regenerar aquello que se explota o de lo que se beneficia; y tal como lo hace la naturaleza, debemos entenderlo como algo en lo que trabajar colectivamente. 

Pero lejos de los aspectos meramente materiales o tangibles de los residuos, no podemos obviar la existencia de sistemas económicos, sociales, políticos y culturales que dan forma al proceso de crear residuos en primer lugar, y los cuales son fundamentales para una transición exitosa hacia la circularidad. 

Desmontando mitos de la economía circular

Como ya hemos mencionado, la falta de consenso en lo que se refiere a la definición de un modelo de economía circular ha desembocado en problemas mayores a la hora de encontrar un modelo de gestión transversal de todos los sistemas anteriores desde una perspectiva más sostenible. 

Aquí analizamos algunos de los mitos que creemos impiden encontrar las soluciones adecuadas a la problemática de nuestra actual economía lineal:

  • Hábitos de consumo vs. cambio sistémico: La manera en la que entendemos la responsabilidad es esencial para conseguir la sostenibilidad. A nivel de consumidor, existe un impulso ético que afecta a la micropolítica de cómo vivimos mediante pequeñas acciones y comportamientos conscientes, los cuales son importantes, pero desgraciadamente el problema real es mucho más grande que los hábitos de consumo. Existe un problema estructural íntegro en todas las economías actuales en relación a la creación de residuos que muchas veces parecemos pasar por alto. Una transición eficiente hacia la circularidad debería redistribuir la responsabilidad en todos los niveles. 
  • La eficiencia del mercado: Nuestro sistema económico actual depende en gran medida de la idea de que el mercado se regulará solo y se hará cargo de todo eventualmente; pero quizás estemos obviando un problema intrínseco en esta idea. Aunque el mercado puede, y muchas veces consigue, obtener aquello que se supone debe, no siempre lo obtiene de la manera más eficiente. Por ejemplo, tanto la escasez de comida como el desperdicio alimentario coexisten en la misma economía, por lo que se entiende que el mercado elige producir más comida en vez de redistribuir el excedente que ya existe. 
  • Las soluciones técnicas no lo son todo: No cabe duda que la innovación técnica es esencial para un futuro sostenible, pero no es la solución a todos los problemas. Parte de la dificultad de todo ello es el hecho de que es precisamente el pensamiento técnico el que decide cuales son los problemas en primer lugar. Pero la recircularización requiere de mucho más que la prevención de acabar desechando materiales en vertederos, se trata de un esfuerzo colectivo que debería involucrar a todo el mundo en su día a día. El intento de implementar la circularidad debería ser una práctica satisfactoria colectivamente, más allá de la perspectiva técnica de la utilidad y la productividad. 

Los primeros pasos hacia la circularidad

Como todo problema sustancial que hemos tenido que afrontar como sociedad, las soluciones son complejas y los cambios pueden ser difíciles de asimilar y aún más de gestionar. La circularidad, aunque aparentemente una solución ideal, implica reestructurar y repensar la mayoría de los aspectos sociales, políticos, culturales y económicos de nuestros sistemas en todos los niveles. 

Y precisamente porque el problema al que nos enfrentamos afecta a todos los aspectos de la vida, es fundamental que una parte de la solución incluya construir estrategias integradas que impliquen a todo el mundo, desde corporaciones hasta las organizaciones civiles y políticas que componen nuestro actual modelo social. 

En DoGood creemos que la única manera de trabajar exitosamente hacia una causa común como lo es la sostenibilidad en el mundo corporativo, es mediante la involucración de todos las partes interesadas o grupos de interés como parte del cambio de una manera tan satisfactoria como eficiente. Por eso priorizamos la transparencia y la información medible que ayude a sacar a la luz el alcance del rendimiento sostenible de una organización.  

Es fundamental que nuestro trabajo promueva el buen gobierno corporativo, es decir, que los procesos de divulgación y transparencia se sigan íntegramente para ofrecer a reguladores, accionistas y al público en general información precisa de la situación financiera, operacional y de muchos otros aspectos de la compañía. 

Hemos desarrollado una herramienta de gobierno corporativo que ayuda a establecer cuotas de impacto ESG para empleados en la consecución de la estrategia de sostenibilidad de las empresas. Gracias a nuestra tecnología SaaS somos capaces de activar y hacer un seguimiento del impacto de los empleados, involucrados de tal manera que se traduzca en mejores métricas ESG, valor reputacional y un impacto positivo en la sociedad y el planeta

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