Actualmente la circularidad se entiende más como una aproximación a la producción industrial y el consumo, que como un mapa teórico que persigue cuestiones tanto técnicas como ontológicas en lo que se refiere al valor ético que da base a las complejas realidades sociales, económicas y ambientales. 

Como resultado, son muchas las definiciones e interpretaciones sobre lo que la circularidad y el modelo de economía circular implican. Este es quizás el origen de muchos de los problemas que surgen a la hora de adoptar iniciativas o regulaciones que impulsen este nuevo modelo económico, ya que cada uno parece entender este término a su particular manera. 

Sin embargo, la mayor parte de las definiciones se centran alrededor de una idea común, que deberíamos desvincular la extracción y el uso de recursos naturales de la producción económica para poder así alcanzar la eficiencia de recursos como resultado principal. 

Esta idea se ha convertido en un concepto generalizado, que aunque inspira entusiasmo respecto a una mejor manera de hacer las cosas y que además parece alcanzable, también ha puesto en evidencia muchas cuestiones sin resolver en su definición a la hora de ponerlo en práctica en empresas y organizaciones. 

Las barreras que impiden la adopción de la circularidad

En tanto que la noción generalizada del modelo de economía circular es atractiva, la falta de consenso o de una aproximación integrada hace que sea más difícil entender qué es lo que implica realmente este nuevo modelo. Se crean así diversas barreras a la hora de intentar implementar prácticas de circularidad

Hemos identificado cuatro barreras principales que hacen del modelo de circularidad un reto complejo para las empresas y organizaciones:  

  • Una comprensión superficial: La falta de entendimiento de todos los aspectos que hacen de la economía circular un modelo eficiente, dificulta conseguir un cambio evolutivo en las prácticas de circularidad. La falta de conocimiento también implica no ser conscientes de todos los riesgos y oportunidades que podrían darse adoptando un nuevo modelo de negocio o una estrategia de sostenibilidad. De esta manera, aunque se toman pequeñas acciones importantes, adoptar un modelo más ‘’disruptivo’’ está aún fuera de la cuestión para muchos. 
  • Responsabilidad: Una preocupación bastante generalizada a la hora de adoptar prácticas de sostenibilidad es identificar dónde poner el peso de la responsabilidad dentro de la organización. Una aproximación de circularidad en la actividad de una empresa es demasiado compleja para gestionarse desde un solo departamento -generalmente el departamento de sostenibilidad-, ya que es esencial que se integre en la organización de forma transversal. Así que además de preguntarse dónde poner el foco de la responsabilidad, las empresas también deben responder a la cuestión de cómo gestionar el compromiso con la sostenibilidad
  • Cambios estructurales: En relación a la responsabilidad y la idea de la transversalidad de la estrategia de sostenibilidad, un cambio hacia la circularidad implica cambios que afectan a todas las partes que componen una organización, incluyendo el modelo de negocio, aspectos técnicos o las relaciones con los grupos de interés como los consumidores, proveedores o los empleados. Pero los cambios estructurales requieren de tiempo e inversión, y en un sistema económico donde el ahorro de costes y el retorno rápido son un imperativo a la hora de tomar decisiones, considerar cambios a largo plazo crea una incertidumbre que no todos están dispuestos a explorar, aún menos de forma voluntaria. Esta aprehensión crece con la falta de conocimiento sobre la circularidad. 
  • Integración: La integración de la sostenibilidad en el desarrollo de negocio es un componente clave en la transición hacia la circularidad. Existen dos características principales que garantizan una integración eficaz de la misma, la primera siendo la manera en que las personas que componen la organización entienden la sostenibilidad/circularidad. Como hemos mencionado anteriormente, el modelo de economía circular es un tanto disruptivo, por lo que la colaboración de diferentes actores es esencial. En segundo lugar, encontramos la exploración; la falta de conocimiento debería ser un incentivo para adoptar medidas exploratorias para trabajar y desarrollar las actividades empresariales. Sin embargo, en la economía lineal actual hay poco espacio para que las compañías se aventuren a experimentar con el solo propósito de aprender, sobre todo cuando existen dudas de los posibles riesgos y beneficios. 

Un cambio de perspectiva

Llevamos ya muchos años viendo como muchas organizaciones adoptan prácticas de sostenibilidad. Gracias a iniciativas voluntarias o regulatorias, el mundo parece empezar a entender que el bienestar del planeta y la sociedad es una apuesta segura para los negocios y las personas en el largo plazo. 

Sin embargo, aún existen muchos desafíos en los que indagar para hacerlos frente y que eventualmente requerirán de cambios disruptivos e innovaciones radicales de nuestra manera de hacer negocios. En este sentido, la transición hacia la circularidad o hacía un modelo de economía circular recae principalmente en nuestra habilidad para gestionar la disruptividad y las alteraciones más radicales. 

Uno de los primeros pasos hacia la transición es involucrar a las personas en el proceso de aprendizaje y progreso circular y sostenible. Solo en este contexto pueden explorarse y abordar las barreras que impiden el progreso: un mejor y más amplio conocimiento de la circularidad, una distribución más justa de la responsabilidad, construir una estructura de sostenibilidad gradualmente, e introducir a todo el mundo en el desarrollo sostenible de negocio. 

Involucrar mediante la transparencia

En DoGood creemos que la transparencia puede ser un factor determinante para tomar decisiones más sostenibles y responsables, además de ser un elemento clave para el buen gobierno corporativo donde se siguen los procesos de divulgación con el objetivos de proporcionar a reguladores y accionistas, así como al público general, información precisa y concreta sobre aspectos financieros y operacionales de la organización, entre otros. 

Hemos desarrollado una herramienta de gobierno corporativo que ayuda a establecer cuotas de impacto ESG para empleados en lo que respecta a la estrategia de sostenibilidad de las empresas. Gracias a nuestra tecnología SaaS somos capaces de activar y hacer un seguimiento del impacto de los empleados, generando una implicación que después se traduce en mejores métricas ESG, valor reputacional y un impacto positivo para el medio ambiente y la sociedad. 

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