La integración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible fue la respuesta a la falta de precisión y diversidad de los indicadores que pretendían ayudar a mejorar y solucionar los problemas globales más relevantes mediando los Objetivos de Desarrollo del Milenio que nacieron en el año 2000. Pronto se hizo evidente que estos objetivos planteados en el ya obsoleto plan de las Naciones Unidas se quedaba corto para lo que la comunidad global realmente necesitaba.

El ya olvidado ODM 3 declaraba la necesidad de promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer, pero los únicos indicadores utilizados para medir el progreso en este sentido estaba relacionado al número de niñas y mujeres en diferente niveles educativos o en la participación de mujeres en la fuerza de trabajo o política. Y aunque estos indicadores son fundamentales para entender las disparidades entre géneros, es una muestra tan pequeña como generalizada y falta de la precisión necesaria para tomar las acciones necesarias. 

La aparición de los ODS, y en particular el ODS 5, el cual llamaba a la consecución de la igualdad de género y el empoderamiento de todas las niñas y mujeres, se presentó como la potencial solución a los escasos resultados conseguidos con los anteriores objetivos globales que no llegaron a abordar metas e indicadores como la discriminación, el trabajo reproductivo no remunerado, acceso a la salud sexual y reproductiva, las leyes y normativas de propiedad y herencia sexistas y el acceso a recursos económicos o la adopción de legislación en igualdad de género. 

Queremos recalcar la importancia de metas e indicadores más precisos que pueden ayudar a impulsar el desarrollo sostenible, incluyendo la mitigación y lucha contra la desigualdad de género. Es mediante estos que el progreso puede medirse, y como consecuencia el podemos acceder a monitorear y evaluar acciones para determinar qué es lo que hemos conseguido, los umbrales en los que nos encontramos y las acciones que se han desencadenado. 

A continuación hemos resumido los últimos datos recopilados mediante las metas e indicadores expuestas en el ODS 5 sobre igualdad de género para poder entender el progreso conseguido, evaluar la situación actual e idear los planes de acción para lo que parece necesitar más atención si queremos acabar con las disparidades globales entre géneros. 

La conclusión generalizada es que ahora que contamos con una visión y entendimiento más amplio de todo lo que acapara la desigualdad de manera directa o indirecta, la discriminación sistémica de procesos y procedimientos o los ya obsoletos ‘’roles de género’’, podemos evaluar todo ello de forma más precisa y personalizada con acciones y soluciones que ayuden a luchar contra esta injusta realidad. 

Transparencia, engagement e igualdad

Las metas e indicadores serían inservibles si no fuera por la transparencia de las personas, instituciones u organizaciones para destapar aquellos obstáculos que bloquean el camino hacia el desarrollo sostenible o la igualdad de género.

Como entidades sociales, las empresas tienen un largo camino para ayudar a construir un mundo más igualitario y un mercado laboral más justo. Es por ello que sus prácticas de transparencia son elementos esenciales del esfuerzo global para un sistema económico más justo. La información transparente y los canales de comunicación abierta son clave para poder obtener una visión general de todos los problemas que puedan surgir entre los grupos de interés, entenderlos en profundidad para realizar la evaluación pertinente y desarrollar un plan de acción adecuado para evitar daños mayores. La transparencia es la base de la involucración transversal de la organización. 

En DoGood creemos que no podemos gestionar aquello que no medimos. Por eso trabajamos a conciencia para conseguir transparencia y trazabilidad de la información divulgada, ayudando a empresas a conseguir una mejora continua así como una relación más fuerte con sus grupos de interés para conseguir un mayor impacto positivo en la sociedad y el planeta, de tal manera que ayudemos a restaurar la confianza perdida. 

En este sentido, es esencial para nuestro trabajo promover el buen gobierno corporativo, esto es, seguir con rigor todos los procesos de divulgación y transparencia para proveer a reguladores, accionistas y al público en general de la información más precisa acerca de los aspectos financieros, operacionales y de otros aspectos de la compañía, incluyendo una definición más exacta del rendimiento ESG. 

Hemos desarrollado una herramienta de gobierno corporativo que ayude a establecer objetivos de impacto ESG para los empleados en lo que respecta a la estrategia de sostenibilidad de la empresa. Mediante nuestra tecnología somos capaces de activar y trazar el impacto de los empleados ayudando a crear mayor involucración, mejores métricas ESG, valor reputacional y un impacto positivo para el planeta y la sociedad. 

Si te interesa saber más sobre cómo hacemos esto posible de una forma social y de impacto, haz clic aquí