Más allá de realizar las tareas cotidianas del hogar, existe un peso invisible, un peso del que muchos no somos conscientes pero que está, un peso que se origina al sentir la responsabilidad de tener que encargarse de planificar, coordinar, supervisar y tomar decisiones en relación a estas tareas.

 

¿Qué es la carga mental y por qué es un factor cuando hablamos de desigualdad de género?

Ese peso es al que los psicólogos le llaman carga mental, la cual es generada por el constante esfuerzo mental deliberado que experimentan las personas al sentirse responsables de alcanzar un resultado y de que todo funcione y fluya en casa.

Si bien es cierto que la carga mental puede darse tanto en los hombres como en las mujeres, hoy en día se está produciendo un cambio notable en la sociedad en cuanto a la composición y los roles dentro de la familia. La logística, planificación, coordinación y toma de decisiones en el hogar, recae más en las mujeres que en los hombres.

 

¿Quién asume la responsabilidad en casa?

Cabe destacar que esto no implica que no exista una repartición de tareas, por eso es importante distinguir entre el trabajo físico y el mental. Es este último, el que supone la responsabilidad de estar pendiente de todas las necesidades del día a día, lo cual involucra planificar, supervisar, organizar, comprobar y asegurar. En general, estas tareas son asumidas por un solo miembro de la familia, y la mayoría de las veces, por una mujer.

Esta carga invisible y poco conocida se puede intensificar aún más con la maternidad, ya que las mujeres suelen asumir el liderazgo familiar en las actividades relacionadas con lxs niñxs y aunque sean compartidas las tareas, la percepción no suele ser igual según el género.

 

Debemos escuchar a nuestro cuerpo

En muchos casos, la carga mental se traduce en síntomas físicos que pueden servir como señales de alarma ante cargas excesivas. Algunas de esas señales son agotamiento, apatía, insomnio, problemas de atención y concentración.

Es importante que seamos conscientes de que la desigualdad de género influye en la carga mental de una forma silenciosa, casi imperceptible pero que puede tener grandes consecuencias. Para lograr un mundo en el que prime la igualdad, primero es necesario crear conciencia de los problemas existentes en nuestra sociedad para poder evidenciar y corregir nuestros comportamientos.

Y tú, ¿conocías este término?