Cuando hablamos de la transición hacia la neutralidad de carbono nos referimos a la descarbonización de la economía global al completo. La necesidad de transicionar en esta dirección es innegable, pero el compromiso que se necesita por parte de instituciones, gobiernos, empresas y la sociedad en su conjunto supone un gran reto. 

El escenario global actual está definido por la coalición de las Naciones Unidas y el compromiso de países de todo el mundo por alcanzar emisiones netas cero, consiguiendo la neutralidad de carbono para mitad de siglo, es decir, el año 2050. Sin embargo, la transformación económica y social requerida para una transición con éxito es todavía un tema abierto al debate. 

Los retos a los que nos enfrentamos como comunidad global son cada vez más complejos, y el momento de actuar y gestionar estos últimos de forma adecuada es limitado, pero quizás tan solo se trate de entender y prever aquello por lo que debemos trabajar unidos. 

A continuación hemos analizado algunos de los principales retos que se interponen en el camino a conseguir una transición de emisiones netas cero exitosa. 

¿A qué nos enfrentamos?

  • La transformación económica necesaria será universal y significativa; de hecho, el capital global para los primeros años de la transición podrían incrementarse en el corto plazo antes de volver a decrecer. Se estima que alrededor de un 7,6% del PIB global se debería destinar a la transición entre 2021 y 2050 para conseguir los objetivos marcados. 
  • Sin embargo, la transición también se caracteriza por la distribución desigual de la misma dependiendo del sector, la región, la comunidad o los individuos. En este sentido, algunas industrias están más expuestas, así como los países en vías de desarrollo o las economías ricas en combustibles fósiles también están expuestos a un mayor nivel. Esto quiere decir que deberán aportar más activos físicos como porcentaje de su PIB que otros países.

  • Otro reto importante es el desorden a corto plazo del mercado energético, el cual inevitablemente afectará a toda la economía en su conjunto. La reducción de actividades de altas emisiones debe gestionarse paralelamente con el aumento de aquellas de emisiones bajas, ya que una mala gestión podría suponer riesgos como la subida de precios o la volatilidad del suministro. Es más, una transición desordenada es una transición atrasada. 
  • El aumento de precios podría afectar al gasto individual de los consumidores, ya que son estos los que deberán asumir los costos y ajustar su modelo y comportamiento de consumo y gastos para poder contribuir a la reducción de emisiones. En este contexto, los hogares con bajos ingresos están en mayor riesgo.
  • La transición también supone un riesgo para el estancamiento de activos, esto es, retirar o infrautilizar los activos físicos que ya existen antes de que acabe su vida útil. Una parte importante del stock del capital global depende indirectamente de estos activos, los cuales valen millones de dólares. Un estancamiento desordenado de grandes cantidades de stock de capital podría impedir la creación de valor.

Oportunidades

Así como existen muchos retos que debemos abordar como comunidad y economía global, los riesgos son, en su mayoría, situaciones a corto plazo que si se gestionan de manera correcta podrían crear nuevas oportunidades en diversos sectores y geografías, incluyendo la creación de nuevos mercados de productos y servicios bajos en emisiones. Negocios y naciones pueden encontrar nuevas ventanas de oportunidades en los procesos de descarbonización o reduciendo los productos de altas emisiones para sustituirlos con otros de menor impacto; además, las ofertas de ayuda económica para la descarbonización serán cada vez más. 

La conclusión final es que, no importa cuantos obstáculos nos encontremos, tendremos que hacerles frente de forma colectiva y, por el momento, con un creciente sentido de la urgencia. En este sentido, la colaboración y la cooperación entre diferentes actores sociales y económicos será indispensable para lograr una transición ordenada y evitar disrupciones mayores de las ya mencionadas. 

Creemos que organizaciones de todo tipo tienen un papel importante que jugar en la transición, desde negocios a instituciones civiles y cuerpos internacionales, el objetivo está fijado para todos para trabajar hacia el mismo y construir confianza mediante la transparencia y el compromiso. Son estas cualidades las que pueden impulsar el compromiso individual con la transición y el apoyo a las organizaciones que afectan a sus decisiones. 

Compromiso y transparencia

En DoGood creemos que no es posible gestionar aquello que no medimos, y estamos convencidos de la necesidad de entender y gestionar los esfuerzos por conseguir una transición sostenible dentro de las organizaciones para el correcto y eficiente funcionamiento de las mismas. Nosotros solos no podemos conseguir los grandes cambios necesarios, pero trabajamos en base a la colaboración, la transparencia y la precisión para poder dar luz a las acciones sostenibles. 

En este sentido, es esencial para nuestro trabajo promover el buen gobierno corporativo, esto es, seguir con rigor todos los procesos de divulgación y transparencia para proveer a reguladores, accionistas y al público en general de la información más precisa acerca de los aspectos financieros, operacionales y de otros aspectos de la compañía, incluyendo una definición más exacta del rendimiento ESG. 

Hemos desarrollado una herramienta de gobierno corporativo que ayude a establecer objetivos de impacto ESG para los empleados en lo que respecta a la estrategia de sostenibilidad de la empresa. Mediante nuestra tecnología somos capaces de activar y trazar el impacto de los empleados ayudando a crear mayor involucración, mejores métricas ESG, valor reputacional y un impacto positivo para el planeta y la sociedad. 

Si te interesa saber más sobre cómo hacemos esto posible de una forma social y de impacto, haz clic aquí